lunes, 17 de febrero de 2014

Estreñimiento o Constipación tiene solución



 Algunas amigas se quejan casi todos los días de terribles jaquecas, dificultad para leer, mala calidad del sueño, entre otras muchas situaciones a las cuales le buscan justificaciones, a pesar de que también reportan que pueden pasar hasta una semana sin evacuar.
El estreñimiento afecta a una de cada cuatro personas, y su incidencia es mayor en mujeres y en personas mayores. Solucionar este problema es fácil. Sólo tenemos que cambiar ciertos hábitos.
Los especialistas aconsejan un cambio de estilo de vida, el cual para muchos puede ser terrible, pues incluye comer cosas ricas que muchos dicen no les agrada al paladar, pero importantes para evitar el estreñimiento.
Es fundamental llevar una dieta sana: consumir a diario verduras y frutas frescas, así como alimentos ricos en fibras: hortalizas, frutos secos y cereales integrales. Hacer un horario para ir al baño a fin de que el cuerpo se acostumbre,  ingerir  mucho líquido, por lo menos, dos litros de agua al día.
Al momento de comer, hacerlo con tranquilidad: masticar bien los alimentos y respetar el horario de las comidas.
El estreñimiento también tiene un componente en la ociosidad. Hacer ejercicios cada día ayudará a fortalecer la musculatura abdominal, que en ocasiones está debilitada para hacer los esfuerzos precisos para evacuar.
Finalmente, es preciso contrarrestar el estrés.  El estilo de vida actual puede llegar a perjudicar al intestino y, por tanto, a nuestro ritmo intestinal.  De ahí que es fundamental revisar el listado y ver qué necesitamos cambiar y mejorar nuestra calidad de vida.

Ser mujer… y exitosa

Ocupar la gerencia de un departamento o empresa, ser tan competitiva o más que el hombre, a pesar de percibir menos recursos, dar excelentes resultados en su trabajo, además de lucir hermosa mientras viste incómodas ropas y altos tacones, tan solo son algunos elementos por los que se nos mide el éxito a las mujeres.
La mujer debe ser una esposa ejemplar, una madre excelente y una cristiana fervorosa, o al menos parecerlo, para que el látigo de su entorno no la lapide socialmente.  Sin embargo, a quién le importa lo que esa mujer siente o piensa o cuál es el esfuerzo que debe vivir diariamente.
Cuando una mujer es comparada con un hombre, similares en edad, socialmente se dice: “la mujer envejece más rápido porque es la que pare o alumbra”. El hecho de embarazarse y parir ciertamente produce  un desgaste físico a la madre, pero lo que verdaderamente gasta a esa persona es el tanto levantarse de noche a amantar, levantarse en la madrugada a preparar el bulto de la guardería o la niñera, dejar adelantadas las cosas de los otros niños.
Todas las asignaciones relativas al cuidado de los chicos dependen de la mujer, mientras tanto los hombres están durmiendo plácidamente o leyendo el periódico o simplemente viendo un partido de pelota o una película de acción, cuando no está tomándose unos tragos con los amigos.  Cómo no envejecer aceleradamente.
Si en algún momento tu cuerpo no responde y solo te quieres quedar echada en la cama, o no puedes levantarte de tu puesto de trabajo, no te desanimes. Inspira, date una ducha bien fría y pésele a quien le pese tómate unas cuantas horas a la semana para ti.

sábado, 15 de febrero de 2014

Transmisión de Energia Positiva


Encontrarse con amigos o familiares que aprecias y de quienes valoras sus comentarios y observaciones es una terapia gratuita para renovar energías y bríos. No soy sicóloga o siquiatra, pero estoy segura que estarán de acuerdo con mi afirmación.
Sin importar el tiempo transcurrido entre un encuentro y otro con gente positiva, el resultado siempre es el mismo.
Los familiares, amigos, ex compañeros de clases o trabajo, vecinos y otros tipos de relaciones que vamos construyendo en el trayecto de la vida nos hace sentir gratificados, aun en la distancia.
Dado que los últimos meses he estado viviendo fuera del territorio dominicano y por más que uno quiera la comunicación se merma con todo nuestro entorno habitual, es mucho más valorado el poder estar en contacto con la gente querida, sin importar cuáles sean las circunstancias.
Con motivo de las festividades navideñas tuve oportunidad de encontrarme con amigos cultivados en la República Dominicana, quienes viajaron hasta Rhode Island, donde estoy residiendo, el encuentro fue emotivo y lleno de añoranzas y deseos de restaurar todo aquello que dejamos pendiente en pos de nuevas oportunidades.
Traigo este encuentro a colación porque quiero referir otro más emotivo en el cual no intervienen los aviones, aeropuertos o llamadas telefónicas, solo el internet y What’s App, el encuentro de “Las Guerreras”, un grupo de mujeres que a fuerza de creer, hacer y dar son triunfadoras .

sábado, 31 de agosto de 2013

Ayudar o no ayudar



Como una parte intrínseca del ser humano está la bondad, la cual por muchas razones ocultamos y en ocasiones llegamos a asesinarla. 
Sin embargo, solo debemos detenernos a observar los niños pequeños, como tratan siempre de ayudar a otros, incluso a los padres mientras realizan alguna labor.  
Ya en la adolescencia no hay padre que no haya tratado en algún momento de separar a sus hijos adolescentes de algún amigo que presenta conductas de riesgo y que pudieran ser malas influencias para sus hijos. 
Aún en la adultez no es raro que haya que marcar distancias con algunas personas que pudieran ser conflictivas.
En el caso de los adolescentes, quienes son altamente vulnerables por los tantos cambios que sufren a nivel físico como  emocional, los padres han de estar en alerta permanente, llegando a decirles muchas veces a sus vástagos frases como:  “tú necesitas ayuda; cómo crees que puedes ayudar a otros”, esto ante reproches y reclamos de por qué no tratar a algún compañero que pudiera resultar nocivo.
 El ideal, siempre que no sea uno psicólogo o psiquiatra, y talvez hasta esos especialistas si no están trabajando procuran evitar a quienes no les aportan, es vincularse con personas que puedan ayudarnos a crecer, a ser mejores personas, mejores seres humanos y evitar a aquellas otras que además de robarnos la energía pueden ponernos en verdaderos problemas.
Con todas estas ideas bien claras, es preciso estar alerta, en especial en el caso de los jóvenes, y de los adultos que sin lugar a dudas nos encontramos con todo tipo de persona en nuestras labores cotidianas. 
Pero  es precisamente en la niñez y en la adolescencia que los padres tienen que construir ese sistema de alerta de sus hijos para garantizar mejores defensas en la adultez y así evitar males mayores. 
Sin embargo, la tolerancia también es un elemento a mantener muy presente, tanto con nuestros hijos como con otros adultos.

viernes, 30 de agosto de 2013

Pobreza Mental


“Los libros no muerden”  era el eslogan de una promoción que perseguía motivar el hábito de la lectura en la década de los 70, en la República Dominicana. 
A la postre, quienes éramos niños, y gracias a la motivación de los padres, maestros y otros familiares, logramos tomar algún amor a la lectura, hoy podemos afirmar que es cierto.  Los libros no muerden.
Lejos de morder, contribuyen a abrir el cerebro y mostrar que lejos de nuestras narices hay un mundo fascinante al cual podemos accesar, que existen curas para enfermedades que se creían incurables,  que el mal de ojo no necesariamente existe, así podemos descubrir que dejar de ser ignorante es una bendición.
La educación limitada que nos ofrece la televisión o el diálogo con otros ignorantes nos oprime y nos mantiene en un círculo de analfabetismo funcional, pero además nos hace arrogantes y prepotentes.  
Es preocupante que la generación que está creciendo cada vez es más despreocupada, pero cómo motivarlos.
Muchos padres analfabetos que entendían las implicaciones de no haber estudiado por no tener acceso a la educación, pero que tenían la ambición de crecer, se preocuparon por motivar a sus hijos.  
Lo que quiere decir que es fundamental que haya la ambición de crecer para lograr sembrar esa semilla en ellos mismos y en los demás, en especial los hijos.
Para quien  ha tenido cierto desarrollo formativo y educativo es un reto indescifrable tener que coexistir de igual a igual con quienes ni siquiera son capaces de reconocer su pobreza mental.  El ejercicio de humildad y paciencia es permanente.

Viviendo con el enemigo


Durante la adolescencia no es raro que los hijos sientan que sus padres son sus enemigos. 
Muchos no quieren ser vistos con sus progenitores para evitar las preguntas de sus amigos, las cuales pueden llegar a convertirse en burlas de parte de compañeros y supuestos amigos. 
Estos malestares pueden llegar a ser la causa principal de los distanciamientos permanentes entre padres e hijos.
No es raro que los padres también se sientan muy incómodos con sus hijos, con quienes en la infancia pudieron sostener relaciones alegres y armoniosas, pero ya en la adolescencia, extraño periodo de la vida donde surge  todo tipo de cuestionantes y al parecer hay que ser reactivos de manera obligatoria, para muchos padres es un calvario inexplicable.
Es en la adolescencia cuando muchos jóvenes inician las drogas, sexualidad, embarazos prematuros, enfermedades de transmisión sexual y cuantos malos hábitos puedan existir.  
De ahí que muchos padres que se sienten sin salida   los echan a la calle.  Muchos pudiendo salvarse aún, pero como han perdido la comunicación también se pierden las oportunidades de crecer juntos. 
Lograr que ambas partes pongan de sí para sobrellevar ese periodo que puede durar alrededor de cinco anos, muchas veces necesita la intervención de sicólogos.
  Ayuda que puede venir a través de la escuela o los colegios que tienen orientadores, a través de las iglesias que pueden tener programas de consejerías o por iniciativa de los padres, que buscan ayuda  privada.
Sea cual sea la ayuda, es preciso buscarla, porque el malestar que se genera en el hogar es sofocante.

Hasta cuando ser padres?


Existe un refrán que dice “mirarse en espejo ajeno”, refiriéndose al aprendizaje a través de las situaciones que viven otras personas, a fin de aplicarlas a la vida  sin tener que vivir los momentos dolorosos que los primeros vivieron.
Recientemente, estuve observando un padre con su hija, adulta, profesional y que ya no vive bajo el mismo techo, ni siquiera en una misma ciudad. 
Él la recibió, la abrazó cada vez que pudo durante el tiempo que pasaron juntos, condujo su automóvil y a ella la sentó en la parte trasera del vehículo, revisó mecánicamente el auto, le cambió aceite, lo mandó a lavar y brillar y al despedirla de regreso a la ciudad donde ella vive le dio las instrucciones de manejo y precaución.
La jovencita que refiero fue una estudiante sobresaliente, es una profesional que compitió con experimentados de su área y ganó el trabajo que hoy ocupa, es una joven mujer preparada, competitiva, muy educada, atenta y servicial y en gran medida se lo debe a su padre, con quién vivió la mayor parte de su vida.
El padre habla con gran entusiasmo sobre su hija y los logros alcanzados, pero no deja de verla y cuidarla como su pequeña consentida, porque  la gran mayoría de los padres ven a sus hijos, sean exitosos o no, como sus niños amados. 
Ser padre o madre es un trabajo de tiempo completo y para toda la vida, y quienes no lo viven así  entregan a la sociedad personas tristes, dolidas, insatisfechas, poco productivas y sin mayores compromisos sociales e individuales. 
Todos necesitamos ese espejo para vernos, entusiasmarnos y comprometernos con determinadas metas.