sábado, 12 de febrero de 2011

Sumate, se un promotor


Desde hace unos cuantos años me sume activamente a la promoción de una de las actividades que me parecen más bonitas, las Jornadas americanas de cirugías plásticas y reconstructivas organizadas por la Fundación RENACER conjuntamente con MACLA, las Hermanas Mercedarias, el Cuerpo de Paz y este año el hospital docente doctor Darío Contreras.
Por 19 años consecutivos más de 250 cincuenta hombres y mujeres se congregan por dos semanas para atender a niños y adultos con deformaciones congénitas y otras adquiridas en accidentes y por quemaduras, y todo sin que represente un gasto para los pacientes.
En promedio casi 300 personas son beneficiarias cada año de estas cirugías que se hacen de manera voluntarias y desinteresadas, en un ambiente de armonía y entusiasmo y que deja en los pacientes un estado permanente de felicidad, ya que cada niño o adulto puede reintegrarse a la sociedad sin el miedo de los estigmas de alguna marca.
Este año la jornada de cirugía plástica y reconstructiva tendrá lugar desde el domingo seis de febrero, día en que se harán las evaluaciones para determinar las personas que califican para cada cirugía y las mismas se extenderán hasta el día 18 en el hospital doctor Darío Contreras.
Si usted también quiere sumarse a estas jornadas, solo debe correr la voz para mayores de tres años de cualquier parte del país que puedan tener paladar hendido, labio leporino, y otros tipos de deformidades, los teléfonos para mayor información son 809 682 3672 y 809 682 5347

jueves, 10 de febrero de 2011

Los amos, no los amos


¿Qué tanto debo amar a mis hijos? ¿Qué tan incondicional hemos de ser con esas criaturas?

¿Qué tan saludable es para su desarrollo y su vida adulta? Son algunas de las preguntas que los padres de todos los tiempos hemos de hacernos, pero especialmente los de hoy, cuando escuchamos una y otra vez expresiones como: quiero que tengan todo lo que no tuve. Sin embargo, ¿cuán bueno es eso que no tuve? también es una cuestión importante.

Cuando un amigo o pariente nos llama la atención porque los roles se intercambian entre hijos y padres, donde los adultos solo son suplidores y las decisiones van al ritmo de los hijos. No es raro que el adulto se sienta recriminado e inicie una explicación sobre el comportamiento del pequeño manipulador, pero lo que a veces los padres no entienden es que quien da un toque de alerta no es el afectado, el único perjudicado, a largo plazo, es el hijo.

Cuando protegemos a los hijos tan férreamente, no calculamos que no estaremos para siempre y que en algún momento ese muchacho tendrá que enfrentar el mundo sin nuestra protección y será muy vulnerable a los factores externos, donde los demás no tienen porqué ser tan complacientes a sus deseos o requerimientos.

Hay padres que aplican modelos de limitaciones en el trato con sus hijos, aun cuando sus recursos les permiten ser más generosos, como un mecanismo de ayudarlos a enfrentarse a los verdaderos retos que están fuera del hogar.

A veces el verdadero amor es no darles a nuestros hijos eso que ellos piden, aun cuando queremos creer que es justo, algo dentro de nosotros dice que no. Y si no sabemos cómo negarles sus deseos es el momento de pedir ayuda especializada.